(...)placer de ejercer un poder que pregunta, vigila, acecha, espía, excava, palpa saca a la luz, y del otro lado, placer que se enciendo al tener que escapar de ese poder, al tener que huirlo, engañarlo o disfrazaelo. Poder que se deja invadit po el placer al que da caza, y frente a él, placer que se afierma en el poder de mostrarse, de escandalizar o de resistir. Captaci´n y seducción, enfrentamiento y reforzamiento recíproco: lo padres y los niños, el adulto y el adolescente, el educador y los alumnos, los médicos y los enfermeros, el psiquiatra y la histérica y sus perversos no han dejado de jugar este juego desdel el siglo XIX. Las llamadas, las evasiones, las incitaciones circulares han dispuesto, alrededor de los sexos y los cuerpos, no ya fronteras infranqueables, sino las espirales perpetuas del poder y del placer.
Foucault. Historia de la sexualidad.I: la voluntad de saber. p.47, Buenos Aires, Siglo XXI. 2008
martes, 23 de febrero de 2010
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